El sistema de publicación científica está obsoleto: Algunas reflexiones
- Gabriel Marín
- 16 may
- 3 min de lectura

El modelo de evaluación científica actual está anclado en el siglo pasado. Se diseñó para una época de bajo volumen de producción y hoy se sostiene sobre dinámicas viciadas: comités atrapados en la burocracia y el uso sistemático de ejércitos de doctorandos para que 40 personas terminen firmando un solo artículo. Desde mi punto de vista, el sistema actual está completamente fuera de la realidad en la que vivimos.
Estamos en la era de la Inteligencia Artificial Generativa. Hoy en día, el trabajo más rutinario, la limpieza de datos o la redacción de estructuras estándar pueden automatizarse y acelerarse drásticamente. Esto incrementa de forma natural la velocidad de publicación.
En este punto es donde reside el verdadero diferencial del autor: es necesario proponer ideas disruptivas y conceptos nuevos, no replicar mecánicas ya conocidas aplicadas al enésimo caso de estudio clónico. Si el valor está en la disrupción, retener un estudio durante un año para tomar una decisión editorial es un anacronismo insostenible. Es, simplemente, condenar ese conocimiento al olvido.
Frente a este inmovilismo, editoriales con modelos de gestión dinámicos como MDPI han introducido incentivos rompedores (como el pago a revisores mediante vouchers). Esto agiliza los procesos y evita que la ciencia útil se quede metida en un cajón durante meses por pura desidia burocrática.
Hagamos una analogía sencilla: si a los alumnos les pones una actividad con un plazo de entrega de tres meses, la inmensa mayoría la empezará a hacer en el último momento. Con los revisores científicos ocurre exactamente lo mismo. A un revisor al que no le pagas nada, le dejas el artículo en la bandeja de entrada y puede ignorarlo durante meses sin ninguna consecuencia (yo lo hago así). Pero si le incentivas con vouchers para sus propias publicaciones y le aprietas con plazos dinámicos, el proceso se vuelve rápido y eficiente.
A pesar de esto, el purismo académico prefiere llamar "revistas depredadoras" a plataformas como MDPI, simplemente por ser rápidas, ágiles y abonar el trabajo de revisión. Y las otras revistas tradicionales, las de "siempre", ¿qué son? Son cabeceras extremadamente costosas que retienen el conocimiento de forma gratuita, no compensan el tiempo de los expertos y aplican plazos eternos sin ningún beneficio para la ciencia ni para la sociedad. ¿Quién está depredando a quién en este tablero?
En este punto topamos con el muro económico y la resistencia de las instituciones. En el modelo Open Access rápido, el coste recae en el autor (o en sus proyectos). Las Universidades se resisten a financiar de forma masiva estas vías dinámicas por una simple razón presupuestaria: si aceptasen la velocidad del mundo real, sus costes de publicación se multiplicarían por 3 o por 4. Prefieren un sistema lento porque les sale más barato, camuflando el ahorro económico detrás de una supuesta "defensa de la calidad tradicional".
No se entiende esta actitud si el objetivo real del sistema fuese fomentar la investigación. Es urgente pensar en otras formas de evaluar. Debemos dirigirnos hacia un modelo centrado en el éxito real, la rapidez de transferencia, las citas orgánicas y el acogimiento que la comunidad internacional y el tejido industrial dan a tu artículo.
Llevo más de 30 años en el sector empresarial y consultoría tecnológica. Cuando decidí volcar mi experiencia en la universidad y desarrollar el marco FAS-XAI, lo hice para resolver problemas reales de hoy, no para dentro de dos años. Que tu trabajo termine indexado en el percentil 99 de impacto global (FWCI 8.72) o sirva de base para una patente internacional en la Oficina de Patentes de EE. UU. (USPTO) vale infinitamente más que cualquier aprobación burocrática basada en criterios del siglo XX.
La velocidad del mundo real no va a frenar para esperar a la academia. O el sistema se actualiza, o la investigación útil e innovadora se mudará definitivamente fuera de sus muros.
¿Seguimos evaluando la ciencia por el inmovilismo del sello editorial o por su capacidad real de impactar en la sociedad y la industria? Abro debate.



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