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Una mirada al infinito - CMB

  • Foto del escritor: Gabriel Marín
    Gabriel Marín
  • 24 jun
  • 3 min de lectura
Dominant FCM cluster map
Dominant FCM cluster map

Trabajar con el fondo cósmico de microondas (CMB) ha sido, para mí, una experiencia enriquecedora. Además del reto técnico que supone analizar datos cosmológicos reales, el observar esta señal, que constituye la huella primitiva del Universo, el eco remoto de sus primeras etapas, una especie de fotografía fósil de aquello que comenzó hace miles de millones de años.


El trabajo nace de mezcla de curiosidad científica, aprendizaje y fascinación personal. Volver a leer libros de Stephen Hawking, Carl Sagan, Michio Kaku, Brian Greene, vamos que estoy todo el día enganchado... no paro de rescatar libros de mi biblioteca, alguno lo leo, veo que está subrayado y me digo, ¡lo leí!, pero no tengo la memoria de mi mujer, así que a volver a leer.

El caso es que profundizar en el significado físico del fondo de microondas me hizo tomar conciencia de algo difícil de expresar: no es un análisis simple de datos, se están interpretando vestigios del origen del cosmos. Cada fluctuación, cada patrón de polarización, cada región aparentemente débil o ambigua puede contener información sobre la estructura temprana del Universo.


El artículo sigue una serie de fases que permiten transformar los mapas cosmológicos en información interpretable. En primer lugar, se parte de datos reales del fondo cósmico de microondas, concretamente mapas de intensidad y polarización. A partir de ellos se construyen variables físicas derivadas, como la intensidad de polarización y descriptores asociados a los modos de polarización. Después, el cielo se divide en regiones para poder analizar el comportamiento local de la señal, además de su estructura global.


Una vez generadas estas regiones, se aplica clustering difuso. La lógica difusa permite evitar una clasificación rígida de las regiones del cielo. En lugar de afirmar que una zona pertenece de forma absoluta a un único grupo, cada región puede pertenecer parcialmente a varios clústeres. En el estudio del CMB me ha parecido una idea potente, las fronteras físicas no tienen por qué ser nítidas y la ambigüedad puede ser, precisamente, parte de la información relevante.


El siguiente paso consiste en hacer interpretable el resultado. Para ello, se entrena un modelo supervisado capaz de reproducir las pertenencias difusas obtenidas por el clustering, y posteriormente se aplican técnicas de inteligencia artificial explicable. De esta forma, además de identificar regiones con comportamientos similares, también se analizan qué variables físicas explican la pertenencia de una región a un determinado clúster. Esta combinación entre lógica difusa e interpretabilidad es uno de los puntos centrales del trabajo.


Además, se introduce una fase de perturbación controlada. Esta parte me parece muy interesante porque permite estudiar qué ocurre cuando la información del fondo de microondas se altera ligeramente. Al introducir perturbaciones sobre la señal, se puede evaluar cómo cambian los clústeres definidos, si las regiones mantienen su clasificación dominante, si aumenta la ambigüedad y si se produce pérdida de información estructural. En otras palabras, el modelo segmenta el CMB, y también permite analizar la estabilidad de esa segmentación frente a cambios controlados en los datos.


Este enfoque abre una vía sugerente: trabajar con el fondo cósmico de microondas desde una perspectiva regional, difusa, interpretable y sensible a la pérdida de información. El artículo no pretende sacar conclusiones cosmológicas sobre distintos tipos de universos, pero sí muestra que es posible construir una metodología que permita explorar patrones, transiciones, ambigüedades y estabilidad en los datos cosmológicos.


Y aquí aparece, para mí, una idea fascinante de futuro. Si podemos caracterizar regiones del CMB mediante clústeres difusos, explicar qué variables físicas determinan esas regiones y estudiar cómo se degradan bajo perturbaciones, quizá en el futuro podamos utilizar enfoques similares para comparar escenarios cosmológicos, analizar simulaciones alternativas o incluso estudiar distintas tipologías de universos bajo diferentes hipótesis físicas.


Para mí, este trabajo ha supuesto mucho más que un paper. Ha sido una forma de conectar la física, la inteligencia artificial, la lógica difusa y una pregunta que siempre vuelve: cómo podemos comprender, desde nuestra pequeñez, las señales más antiguas del Universo.

 
 
 

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