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Educar en tiempos de Gilipollaina: IA, frustración y caramelos para el alma docente

  • Foto del escritor: Gabriel Marín
    Gabriel Marín
  • 31 may 2025
  • 3 Min. de lectura
Gilipollaina para el examen, Noteralles Max para las revisiones y Melasuda para todo lo demás.
Gilipollaina para el examen, Noteralles Max para las revisiones y Melasuda para todo lo demás.
  1. Examen a examen, neurona a neurona

Ayer fue el examen de Computación Científica II con los del grado de Física. Nada del otro mundo. Un examen normal, con sus preguntas razonables, sus errores controlables y, atención, uso de apuntes y de todos los ejemplos en Python vistos en clase permitido. Vamos, que no era una trampa. Pero la IA no estaba disponible, y eso, amigos, fue el verdadero filtro.


Simulaciones espectaculares durante el curso, entregas de 10, presentaciones brillantes. Nunca había visto cosas tan bien acabadas. Claro, la IA generativa ha hecho horas extra este cuatrimestre, y no se le puede negar que es aplicada.


Pero claro, llega el momento del examen, del papel, del "aquí y ahora", y entonces:

  • "Profe, no me descarga el fichero..."

  • "Es que me da un error raro..."

  • "Esto no lo habíamos visto, ¿no?"


La culpa, por supuesto, del equipo. Nunca del piloto.


2. Lo hace la IA, yo solo entrego


Aquí está el problema: no se han peleado con los errores. No han vivido ese momento de sudor frío ante el warning, ese bucle hasta que por fin algo funciona. La IA les ha ahorrado el camino, y con ello, también el aprendizaje.


Muchos ya no programan: solo escriben lo que la máquina les dicta. ¿Entender el código? ¿Saber explicar una línea? ¿Depurar un fallo mínimo? Nada de eso. Solo confían en que lo generado funcione, lo entregan, y a otra cosa.


3. Drama post-examen: generación de cristal


Y entonces, el remate. El examen acaba y algunos lloran. Literalmente. Frustrados. Desbordados. Como si les hubieran dicho que tienen una enfermedad terminal.


"Pero chica, que es solo un examen. No te han diagnosticado nada incurable."


¿Y qué esperan que haga yo? ¿Consolar? ¿Decir que no pasa nada? Aquí no se suspende la vida, se suspende un ejercicio. Y eso, con suerte, servirá para que aprendas algo.


Pero no. El espíritu crítico brilla por su ausencia. Todo es culpa del entorno. La máquina, el profe, el universo. Nunca yo.


4. El tratamiento: caramelos contra el colapso


Para combatir esta deriva, he desarrollado mi propio kit de supervivencia docente. En formato caramelo, para que entre mejor:


  • GILIPOLLAINA POWER 500 mg

Para cuando en el examen descubren que no saben pensar. Ideal para neutralizar la torpeza autoinducida y la fe ciega en que "algo saldrá".


  • NOTERALLES MAX 500 mg

Uso exclusivo en revisiones. Cuando vienen a explicarte que la culpa fue del portátil, del sistema, del horóscopo. Y que claro, merecen más nota.


  • MELASUDA Fortix 500 mg

Mi preferida. Para no reventar en directo, para mirar con calma mientras me cuentan la enésima excusa. Un bálsamo emocional con sabor a resignación.


GILIPOLLAINA la repartí durante el examen, no a todos, porque alguno llegó un poquito tarde, con la esperanza de que, al menos, alguno entendiera el mensaje.

Espero con ansiedad el reparto de NOTERALLES MAX en la revisión, y por supuesto mi dosis de MELASUDA, precisamente para eso.


5. Por si alguien pensaba que esto lo acabo de descubrir


Esta preocupación no me viene de ahora. El año pasado ya presenté una comunicación en el Congreso Dykinson sobre la pérdida de pensamiento crítico en entornos automatizados.


Y tengo un artículo en revisión donde propongo un sistema para evaluar pensamiento crítico de forma rigurosa, integrando:


  • Refinando el modelo TAM (Technology Acceptance Model), adaptándolo al uso de la IA generativa.


  • Lógica difusa, porque las decisiones en la vida no deben ser binarias.


  • AHP (Analytic Hierarchy Process), porque cada variable debe tener un peso en la evaluación del modelo.


  • Fuzzy C-means, merece la pena clasificar y analizar por clústers.


  • Inteligencia Artificial Explicable (XAI), y entender la pertenencia a un determinado cluster.


Ya publicaré el nuevo artículo cuando me den el visto bueno, porque hay algún revisor también con el complejo Dunning-Krugger (efecto cuñado), cuando no entienden algo, siempre podemos decir que el texto ha sido escrito por IA, o bien, que la gramática se puede mejorar.


A lo que vamos, la idea es sencilla: si usamos IA en el aula, también tenemos que medir cómo influye en el aprendizaje. No basta con evaluar resultados bonitos. Hay que saber qué han entendido, cómo han decidido, y si realmente piensan por sí mismos.


6. Pensar, aún sin receta


Lo preocupante no es que suspendan un examen. Lo preocupante es que no entiendan por qué. Que no tengan recursos para enfrentarse a un problema real. Y que esperen que alguien, o algo, lo resuelva por ellos.


Yo seguiré enseñando.



 
 
 

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