El mundo y sus demonios
- Gabriel Marín
- 31 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Un libro que haciendo memoria, me he ido dejando para más adelante, El mundo y sus Demonios de Carl Sagan, he ido retomando lecturas de mi influencer de los 80 y leí una introducción a este libro, y me dije... encaja perfectamente con lo que vengo percibiendo durante tiempo. Siento dos cosas, primero gran admiración por Carl Sagan y por lo que anticipó con claridad casi profética lo que hoy vivimos amplificado por redes sociales, algoritmos e IA generativa. Y vértigo porque, treinta años después, no hemos corregido el rumbo, lo estamos acelerando.
Leyendo el libro, me ha venido a la mente Daniel Kahneman y su Pensar rápido, pensar despacio, Sagan en su libro, habla de lo mismo:
el pensamiento rápido, intuitivo, tribal, emocional;
contra el pensamiento lento, científico, incómodo, que exige datos, duda y autocrítica.
Hoy el pensamiento rápido está externalizado. Antes el prejuicio estaba en la cabeza; ahora lo delegamos en buscadores, influencers y políticos (que no tienen ni idea de lo que hablan) y, en la tecnología: modelos generativos basados en IA. Cuando se emite un juicio sin razonar, tratamos de ver y anticipar cosas que no existen: porque “lo vi muchas veces”, o porque "le pasó a tu amigo Juanito".
Y es entonces cuando me planteo la pregunta:
IA generativa: ¿muleta o prótesis mental?
La IA puede ser una herramienta extraordinaria para madurar el pensamiento científico… si no nos sustituye. El problema no es que la IA nos ayude, yo le llamo a ChatGPT "el secretario", pero si que importa lo que dejamos de hacer nosotros.
El papel humano, dista mucho de:
producir respuestas rápidas,
memorizar datos,
ni siquiera “saber más”.
Nuestro papel se formula de forma diferente, lo aprendí cuando hace unos años tuve que ir al médico porque me preocupaba no recordar el nombre de muchas cosas, y puntualicé tampoco de mi vecina, me dijo... "¿te importa?", contesté, "no", y respondió, "pues entonces da igual":
Formular buenas preguntas (la IA no sabe qué merece ser preguntado).
Evaluar coherencia, límites y supuestos (la IA no tiene compromiso con la verdad, solo con la plausibilidad).
Asumir responsabilidad epistemológica: responder por lo que creemos y enseñamos.
Sagan entiendo que lo plantearía así: la IA puede ampliar la linterna, pero solo nosotros decidimos dónde apuntarla.
Poder, dogma y pensamiento único
Carl Sagan no ataca en su libro la espiritualidad; pero sí el dogma incuestionable. Históricamente fueron las religiones; hoy son:
ideologías,
líderes carismáticos (y gilipollas),
el eco de las redes sociales,
y ahora sistemas automáticos que “parecen neutrales”.
Cuando el pensamiento crítico colapsa, siempre aparece alguien, o algo, dispuesto a pensar por ti. Y eso es exactamente lo que Sagan temía: una sociedad tecnológicamente poderosa pero intelectualmente infantil, incapaz de distinguir evidencia de autoridad.
Si hacemos un análisis del tiempo que ha pasado desde el Big Bang (13.800 millones de años), hasta la existencia del Homo Sapiens (apenas 300.000 años), hemos evolucionado de forma tan rápida en menos de un siglo, que somos psicológicamente infantiles.
El método científico como acto de resistencia
Y leyendo, leyendo, me encuentro que el método científico debe ser el punto central para generar pensamiento crítico, es pura ética.
Dudar no significa debilidad.
Cambiar de opinión no es traicionar.
Exigir pruebas no es más que contrastar y analizar.
En este mundo que premia la reacción inmediata, pensar científicamente es un acto contracultural. Es negarse a convertirse en lo que satiriza Idiocracy: no la falta de inteligencia, sino la renuncia voluntaria a usarla.
Entonces… ¿dónde quedamos nosotros?
Si la IA nos sustituye en pensar, desaparecemos como sujetos racionales. Si la usamos para pensar mejor, podemos ganar algo inédito en la historia: una herramienta que puede amplificar el pensamiento lento… si somos lo bastante adultos para exigirlo.
Carl Sagan, en sus reflexiones no veo que tema a la tecnología, teme a una sociedad sin pensamiento crítico manejando tecnología avanzada.
Leer esto hoy me ha parecido “alucinante”. Vamos a por el siguiente artículo científico, ya llevo un par de ellos hablando de pensamiento crítico, y me parece que el libro de Sagan ha despertado en mí bastante emoción y ganas de hacer cosas... ¡¡¡Feliz 2026!!!



Comentarios