Entropía y empatía: dos fuerzas que mueven el universo (y la oficina)
- Gabriel Marín
- 26 oct 2025
- 1 Min. de lectura

La entropía, en física, mide el grado de desorden de un sistema. Todo tiende al caos. No hay más que observar lo que ocurre cuando dos personas deciden mezclar sus respectivos caldos de cultivo y traen hijos al mundo: han creado orden, vida, estructura, futuro, pero a cambio liberan al entorno un desorden cósmico. No entraremos en detalles, pero digamos que el orden doméstico pasa a ser una hipótesis de laboratorio.
En el ámbito laboral, la entropía también aparece. A veces basta un solo correo con dotes hitlerianas, de esos de ordeno y mando, para que el ambiente se descomponga. Algunos directivos mediocres creen que gritar o imponer genera orden. Y sí, quizás logren un orden inmediato… pero el ruido interno y el desgaste emocional que provocan son descomunales. La gente más valiosa suele ser la primera en marcharse.
La empatía, en cambio, actúa como una fuerza opuesta: reduce la entropía. Hace que las piezas se alineen, que las personas permanezcan, que el sistema funcione sin necesidad de tanta fricción.
Porque no trabajamos solo por un salario. Permanecemos en los lugares donde el ambiente tiene sentido, donde la empatía fluye, y donde los líderes comprenden que la energía más poderosa no está en mandar, sino en conectar.
Al final, tanto en casa como en el trabajo, la entropía es inevitable… pero con empatía, el desorden se vuelve vida compartida, y el caos, un sistema que, de algún modo, encuentra su equilibrio.
Qué importante es en la vida, encontrar gente que te escucha, que empatiza y que sientes que te quiere y te estima.



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